• Por Adriano Barei

Cultura o moda: la flor del cannabis.


Hoy en día, el mayor debate en México que recae sobre esta polémica planta coloquialmente llamada “Marihuana”, es el de si las sustancias activas que la componen deberían legalizarse, o regularse para utilizar sus propiedades benéficas tanto en el campo de la medicina, como en el aspecto lúdico y recreativo de la sociedad.

 

Durante muchos siglos, en varios países de occidente  el cannabis y sus derivados se utilizaron como principal ingrediente en la manufactura de medicinas, tinturas, cremas y otras aplicaciones a nivel industrial. Entre estos países se encuentra EUA, que según anécdotas, dejó de producir medicamentos con contenido “cannábico”  no porque la planta o alguno de sus componentes se hubiese prohibido, sino porque en aquellos tiempos, el alcohol, que era el recipiente principal de los  medicamentos cannábicos se ilegalizó.

 

Gracias al internet, los avances tecnológicos, las telecomunicaciones, y la creación de colectivos que promueven los beneficios demostrables, tangibles e inmediatos del cannabis, las cartas de esta fascinante planta y sus derivados vuelven a ponerse sobre la mesa, abriendo consigo un abanico de infinitos usos y potenciales aplicaciones, no sólo en el ramo de la medicina y el sobrevalorado campo del entretenimiento, sino en áreas nunca antes imaginadas y de importancia capital, como en la fabricación eficiente de textiles, la elaboración de materiales de construcción, la industria alimentaria, la generación  de energía sustentable, etc.

 

El cannabis es más antiguo que la historia misma, y ha acompañado al ser humano desde tiempos remotos. No es coincidencia que se haga mención de ésta mágica planta en el libro más leído del mundo, y no en una, sino en varias ocasiones.

 

Para muchos lectores esto puede sonar a una auténtica locura, pero es un hecho que en más de un versículo de la Biblia se habla del uso del cannabis en la celebración de ceremonias, fiestas e incluso en su utilización como material de construcción. Parece justicia divina que milenios después de que la reputación de la planta se redujera al peyorativo sustantivo de droga o narcótico, comience ahora a sortear todas las trampas que sus enemigos le colocaron para renacer con todo su esplendor como lo que siempre fue, es y será: una planta con propiedades mágicas que expande las posibilidades del ser humano en todos los aspectos de su existencia.

 

En México, la regulación del cannabis pareciera estar cada día más cerca, sin embargo, es importante que quienes apoyamos esta moción permanezcamos alerta y despiertos ante los obstáculos que pudieran impedir una resolución satisfactoria. Por ello, es importante darle una herramienta poderosa al movimiento: la información veraz y su esparcimiento al mayor número de personas posible. De esta forma, la gente podrá adquirir conocimiento de los beneficios que el cannabis puede proporcionarle, terminando así de una vez por todas con los prejuicios, persecuciones, estigmas y opiniones negativas que se le han atribuido a la planta durante tanto tiempo.

 

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